Cada que lo hago es una dicha que duele tanto.
Mi espíritu camina débil, viendo al cielo, tan claro.
No serás más que otra droga corriendo por mi sangre.
Las nubes salen burlonas a recordarme que no habrá lluvia.
Pensé poder salir a correr en la noche por el bosque de tu mano.
Qué estúpido he sido.
-B.

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