No es una canción.
No es un número.
Son tres hombres.
Tres los que han llegado a sentarse en mi pensamiento esta noche como si de mi sala se tratara.
El pasado, el futuro, el incierto. Como fantasmas del cuento de Navidad, pero con sangre hirviendo dentro de mí.
¿Será que más que círculos no cerrados son caminos que crecen a la medida que los camino?Deben de tener fin, dicen que todo lo tiene menos el universo; eso es lo que intriga. ¿Qué más hay para ver? ¿Qué será? Quiero saber. #pocahontasobjorkero
Mientras camino por esos caminos viendo alrededor para intentar encontrar algún alma que quede, voy gritando: "¡Ven a mí! ¡Ven a mí!". Tanto que lo he dejado de hacer y en vez hablar para que se me comprenda. Tal vez estoy en un país en el que no se entiende mi idioma.
Dios sabe que he tenido que sacar bastante basura estos dos años (sigue en el bote, no ha pasado el camión, pero ahí está). He sobreestimado todo su dolor.
La tormenta se calma pero no deja de ser tormenta. La lluvia no deja de mojar aunque sea poca. ¿Qué clase de pensamiento es querer volar con alguien que no puede sobrevivir a éstas estando en tierra?
-b.

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