jueves, 17 de septiembre de 2009

¡Ayuda!

¿Hasta qué punto el dejarse ir es bueno?

¿Hasta qué punto la persona en el espejo eres tú y no tus sombras?

Siempre había escrito estas cosas pensando en otro yo que no sufriría si lo hacía.

Pero ahora sé que lo que quise evitar por mucho tiempo está tomando control.

Las sombras han logrado consumir la luz.

¿Recuerdan la historia de la pequeña llamita?

Díganle que vuelva por favor, díganle que vuelva.

Porque no quiero volver a estar solo, quiero a mis Power Rangers de vuelta.

... Ya no quiero ser quien soy... ya no puedo... ya no quiero.

Me doy asco, me doy miedo.
Me doy lástima, me doy pena.

¿Dónde quedó Jorge?

-B.


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