Se me hizo buena idea invitar a mi corazón.
Lo había guardado celosamente en mi pecho.
A un año ha estado pintado de todos colores.
Hoy lo vuelvo a vestir de negro velo.
Le sienta mejor no andar jugando con espinas.
Que como mi favorita, Le Bella Durmiente.
Debió haberse quedado en profundo sueño.
Esperando a que un simple beso lo despertara.
Pero no toda lucha queda sin victoria.
He recuperado al inocente niño que enloquecía.
El valiente adulto ahora cuidará de él.
-B.

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