martes, 6 de abril de 2010

Autre Année

22 años.



Se siente como la película que esperabas tanto ver, que terminó siendo exactamente lo que no esperabas que fuera. O el libro que empezaste a leer por mero aburrimiento, sin interés alguno, y terminó enganchándote de una manera que ni siquiera tú puedes explicar. Tu única duda: ¿qué dice el siguiente capítulo?

La vida es una adicta a estos acontecimientos.

De ser una persona desconocida todo mundo terminó escuchando alguna verdad mentirosa sobre mí.

De querer encajar en un mundo no me quedaron más ganas que de ser feliz en mi soledad y abrirle la puerta a sentimientos raros que me quisieran hacer compañía.

En realidad sigo sin saber si pido poco o demasiado. Supongo todo depende de los lentes que traigas puestos, del clima y la opinión que tenga sobre ti en ese momento.

Debes saber que celo mis intereses. No es fácil que me dé por vencido (lo que muchos ven como flojera es en realidad falta de pasión, ciertas cosas ni siquiera merecen ser contempladas). Aveces pareces olvidar que el santo no es tonto. Una vez que lo logres me va a importar tan poco hacértelo saber que puede que nunca te des cuenta que ya no estoy ahí.

El problema no será encontrarme, sino cuánto te tomará hacerlo. Ni yo mismo tengo idea de los caminos que tomo aveces. Me propongo a desnudar mi candado y no llegar a la superficie esta vez.

La vida es una adicta a estos acontecimientos.

Mi nombre verdadero lo terminé llevando al lado de mi corazón, y reencarné en un nombre que hizo de las debilidades del otro fortalezas. Pero no se dio cuenta que también hizo de las fortalezas del otro debilidades. Tan grande y tan pequeño. Tan acompañado y tan solo. Tan fuerte y tan débil. Tan poca gente puede verlo. Evito dar explicaciones a los demás, la gente terminará temiendo a lo que no conoce. ¿Quién puedo esperar que conozca y sepa lo que yo sé después de todo? Tan seguro e inseguro a la vez.

Nadie me da crédito de nada en realidad. Puras cortesías vacías para fingir algún afecto o interés. Lo mismo de las críticas y ataques. Todo tan intencionado pero tan vano. Supongo correspondo para no sentir que fui usado en algo meramente infertil.

La herencia se empieza a presentar en mi cuerpo, lo empieza a madurar. Me veo diferente. Me siento igual pero el espejo parece no mentir. No estoy muy seguro de que me siga importando cómo me ven otros de todas formas. Cuando la música me hace perder la cabeza y llego a quedar en calzones, la gente tiende a creer que es mi forma de pedirle al mundo que me observe. Irónicamente, es esa demostración de quedarme sin nada la que me libera y me hace sentir aislado del resto. No me siento bien, no me siento mal. Debo recuperar pasión.

Los amigos no dejan de ser árboles que se secan o crecen majestuosamente. Me balanceo en mi columpio azul en alguna de sus ramas, me siento feliz. Desgraciadamente tantas de estas ramas se han roto últimamente de forma tan sorpresiva que simplemente he evitado volverme a balancear en ellas y mas bien simplemente corro alrededor de ellos, veo el atardecer y duermo bajo su sombra. Puede que haya sido yo el que no los regó de forma debida. ¿Poca agua? ¿Demasiada agua? A cada primavera le corresponderá un invierno.

Alguien ha llegado a tocar a mi puerta. Ha empezado a llover de nuevo dentro de mi corazón. Mi única duda: ¿qué dice el siguiente capítulo?

La vida es una adicta a estos acontecimientos.

-B.

No hay comentarios: